domingo, 9 de marzo de 2014

La ley de la siembra y la cosecha.



En la vida diaria de cada uno de nosotros, enfrentamos consecuencias reales a nuestras acciones, si llegamos tarde al trabajo, esta implicará una sanción, si nos saltamos un semáforo recibiremos una multa, si gastamos el dinero irresponsablemente después no tendremos para gastos realmente importantes; así funciona la realidad, y es así como muchas veces, al enfrentarnos a las consecuencias cambiaremos nuestra conducta.

Esto es la "ley de la siembra y la cosecha", realizamos una conducta y esta llevara como resultado otra, sembramos irresponsabilidad, cosechamos apuros, pobreza, insatisfacción, de la misma forma que si sembramos responsabilidad los frutos de dicha siembra serán de satisfacción. 
¿No es cierto que una de las funciones principales de sus padres (y de alguna medida de sus educadores) es preparar al niño para vivir de forma exitosa su vida? Es por esto que capacitar a los niños para vivir su vida de una forma responsable y en control de sus acciones se ve vuelva tan fundamental. Si les enseñamos desde temprana edad que cada decisión que toman traerá consigo un resultado que ellos deben afrontar, los niños crecerán con mayor habilidad de hacer buenas elecciones en su vida.
Las consecuencias deben estar ajustadas a su edad y varian según la acción: si tiro la comida, me corresponde limpiarla, si llego después de la hora establecida, ya no podre salir por un tiempo determinado, etc. Ahora bien; cuando se trata de niños debemos tener en mente que la flexibilidad y comprensión deben estar siempre presentes, las consecuencias deben aplicarse cuando una actitud corre el riesgo de convertirse en un patrón de carácter negativo.

Nuestra meta debe ser siempre enseñar en amor y paciencia, corrigiendo toda actitud negativa que le pueda significar que a lo largo de los años tengan una vida llena de insatisfacciones y apuros.

3 comentarios:

  1. Es importante que los niños aprendan que todo acto trae una consecuencia ya sea negativa o positiva. Eso los va preparando para enfrentarse en la vida de los adultos en la que se toman decisiones más grandes. Hay padres que dejan que sus hijos hagan lo que ellos quieran siempre y no se trata solo de complacer sino de enseñar.

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  2. Muy interesante Karla, muchas veces lo padres y como usted misma dice los educadores no nos damos cuente el daño que le hacemos a los niños al no enseñarles que toda acción tiene una consecuencia, ya sea positiva o negativa. Es la única forma de aprender, y eso no cambia, desde niños hasta adultos solo aprendemos con el golpe o lo positivo de la consecuencia de nuestra acción.

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  3. Asi es Ximena, como mencione las consecuencias son los mejores modificadores de conducta que podemos usar, siempre con una actitud equilibrada. Gracias Raquel, así es la responsabilidad los prepara para la vida.

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